DE LA MECÁNICA A LAS FLORES

Vidas

Hoy en día la palabra más común es reinventarse. En el caso de Esperanza Pinzón es dedicarse a una labor que no tenía prevista realizar pero que debido a la pandemia ahora es su trabajo y su nuevo estilo de vida.

Esperanza como muchas personas en Colombia antes de la pandemia soñaban con lograr un objetivo, un sueño que cumplir. El objetivo de Esperanza era terminar un curso de manejo de maquinaria pesada en el SENA, con el encierro  su situación económica cambio y no pudo terminar el curso que por esos días realizaba. Su hermano le propuso que vendiera flores en la calle, fue entonces cuanto se decidió a hacerlo y comenzó la venta en la carrera décima en el barrio la esmeralda. Pasaron varios días y surgió la idea que las flores se podían vender mejor sin tener que estar todo el día en un solo lugar.  

Nació entonces la alternativa de conseguir un triciclo que le permitiera movilizarse por la ciudad sin ningún problema y así buscar nuevos clientes y aumentar sus ventas.

Con la ayuda de uno de sus hermanos modificaron el triciclo y le incorporaron una carrocería de madera para que quedara más llamativo a la vista del público y le colocaron techo para que las flores no queden expuestas a la intemperie.

Cuenta Esperanza que desde el primer día comenzó a vender con éxito sus flores entre las que se pueden contar rosas, girasoles, margaritas, crisantemos y algunas pequeñas plantas ornamentales.

Y es que para esta santandereana y zipaquireña por adopción nada es difícil en la vida, es así que cuenta que ha trabajado en varias labores en empresas de la región, además se desempeñó como auxiliar de mecánica en un reconocido taller de Zipaquirá, pero debido a un accidente en bicicleta tuvo que dejar este trabajo. Luego durante más de seis años laboró en el peaje como recaudadora y supervisora.

Su propósito ahora es retomar el curso en el SENA, pero seguir en el emprendimiento de la venta de flores.

La Nota Stereo