Estuvo desde los 7 años en Fortaleza sin salario, sin vacaciones y sin acceso a educación. Sirvió a tres generaciones
Fortaleza, Brasil. Autoridades laborales de Brasil rescataron a una empleada doméstica de 62 años que vivió durante 55 años en situación análoga a la esclavitud al servicio de tres generaciones de una misma familia en la ciudad de Fortaleza, estado de Ceará.
Según informó el Ministerio Público del Trabajo y reveló la agencia ANSA, la mujer fue encontrada viviendo sometida desde 1971, cuando tenía apenas 7 años. Su identidad fue protegida.
De acuerdo con el testimonio de la víctima, fue obligada a seguir a la familia que la mantenía en esa condición. En 1982 pasó a trabajar en la casa de la hija de su primera patrona y en 2014 fue trasladada a otra residencia para continuar con las mismas tareas domésticas para la tercera generación.
La fiscal especializada en erradicación del trabajo esclavo doméstico, Maria Neuzeli, dijo a la prensa local que la mujer “vivía en una especie de prisión”.
No manejaba dinero, no tenía cuenta bancaria, ni amigos y nunca había ido sola a la playa. Tampoco accedió a alfabetización.
“Su rutina comenzaba a las 4:30 horas, preparando el desayuno y organizando la salida de los niños hacia la escuela. Durante el día continuaba con la limpieza y la preparación de alimentos, sin que se le concedieran días de descanso”, detalló el Ministerio.
Su madre también había trabajado para la misma familia.
Permanecerá temporalmente con los patrones
El caso generó conmoción porque las autoridades decidieron que la mujer permaneciera, por ahora, con sus patrones mientras ubican a sus parientes. Según los fiscales, su dependencia de la casa es tan extrema que una separación inmediata podía causarle más daño.
El fiscal Luciano Aragão Santos, coordinador nacional para la erradicación del trabajo esclavo, explicó que los rescates en el ámbito doméstico “son aún más complejos” porque la víctima suele quedar privada de autonomía, con los lazos familiares anulados y sin acceso a salud o educación, como publicó El País.
Los actuales patrones, dos jubilados, un abogado, una funcionaria, un veterinario y otra funcionaria, aceptaron un pacto con la fiscalía laboral. Se comprometieron a comprarle un departamento por USD 30.000, “totalmente amueblado y con electrodomésticos”, y a pagarle otros USD 10.000 como indemnización, según la nota oficial.
El acuerdo no impide que la trabajadora reclame otros derechos por vía judicial. De acuerdo con G1, la familia también quedó bajo sospecha de fraude porque el Ministerio Público del Trabajo detectó indicios de que se apropiaba de USD 115 mensuales que ella recibía como ayuda del programa social Bolsa Familia.
El bufete que representa a la familia sostuvo que los acusados “niegan rotundamente las acusaciones, que no reflejan la relación de convivencia, cuidado y afecto construida a lo largo de décadas con la señora implicada”.
Un legado de la esclavitud
Especialistas señalaron que el caso expone un tipo de explotación considerado un legado de la esclavitud abolida en Brasil en 1888.
La denuncia que permitió el rescate fue anónima. Según datos oficiales, las autoridades brasileñas rescataron en 2025 a más de 2.700 víctimas de trabajo en condiciones de esclavitud, y dos tercios de esos casos ocurrieron en ciudades.
