Bogotá.- El inicio de la fase principal de obras del nuevo estadio El Campín desató un choque entre el Congreso, la Alcaldía y la firma concesionaria por los tiempos de entrega y la financiación del proyecto
La entrega del escenario, que inicialmente se anunció para 2027, quedó reprogramada para diciembre de 2028, con un aforo que ya no será de 46.500 sino de más de 60.000 espectadores.
El representante a la Cámara Mauricio Toro encendió el debate al asegurar que existe un retraso de varios meses entre las obras preliminares y la construcción integral. El congresista pidió aclarar qué implicaciones económicas tendría esa demora para la ciudad y cuestionó si están garantizados los recursos para una vía de acceso prevista en el proyecto.
El alcalde Carlos Fernando Galán rechazó esa versión. Explicó que no se puede hablar de obra frenada porque la construcción formal apenas comenzaba, una vez la licencia quedó en firme el pasado 19 de junio y se cumplieron los demás requisitos.
En la misma línea se pronunció Sencia, la empresa a cargo de la concesión. Su CEO, Mauricio Hoyos, afirmó que el arranque del pilotaje dependía del cierre financiero, el estudio de tránsito, la aprobación de diseños por la interventoría y la contratación del constructor, condiciones que —dijo— ya fueron superadas y avaladas por el Distrito.
Sobre el aumento de capacidad, la compañía aseguró que el mayor costo será asumido por sus accionistas, sin dinero público. Toro advirtió, sin embargo, que esa inversión adicional podría terminar impactando las condiciones de explotación del estadio a futuro. Hoyos respondió que por ahora no hay ninguna modificación contractual en ese sentido.
Con el cronograma ajustado a finales de 2028, el proyecto entra en una etapa de vigilancia política y ciudadana para verificar el cumplimiento de los plazos y el manejo de los recursos.

