Bogotá. El Gobierno nacional se pronunció este martes 7 de octubre sobre el traslado del exparamilitar Juan Guillermo Monsalve a la cárcel de máxima seguridad de Cómbita, Boyacá, y aclaró qué ocurrió con el supuesto dolor en el pecho que reportó en medio del operativo
El procedimiento, que fue difundido en video por el propio presidente Abelardo De La Espriella, mostró a Monsalve esposado de pies y manos y con corte de cabello al momento de ingresar al penal. En pleno traslado, el interno manifestó sentir una molestia en el pecho, lo que obligó a activar el protocolo de atención médica.
El vocero de la Presidencia, Miller Soto, detalló la cronología: “En la madrugada del 30 de septiembre lo notifican, manifiesta dolor en el pecho, lo llevan a un centro médico. Resulta ser un paciente cardíaco. El Estado no le niega el médico. Lo evalúan y luego le dan de alta. Se dan cuenta de que no requiere hospitalización y el traslado continúa”.
Soto insistió en que la atención en salud es una obligación del Estado, pero no puede usarse como argumento para mantener privilegios.
El funcionario recordó que Monsalve, considerado testigo clave en el proceso contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez, lleva 18 años privado de la libertad y fue condenado a 40 años por secuestro extorsivo, concierto para delinquir y porte ilegal de armas.
Según el vocero, Monsalve permaneció en La Picota no en un patio común, sino en la casa fiscal del director durante ocho años, bajo un régimen especial ordenado por la Corte en abril de 2018 para proteger su vida.
“Protegerle la vida no significa convertir su estadía en vacaciones. La cárcel no es un hotel de lujo”, afirmó Soto, al enumerar los elementos hallados en ese espacio: nevera, microondas, licuadora, lavadora, módem wifi, segunda nevera, estufa a gas, televisor, air fryer, licor, dinero en efectivo y celulares. También señaló que en 2025 se opuso a una requisa y habría sostenido reuniones no autorizadas.
De acuerdo con el Gobierno, el Inpec solicitó en repetidas ocasiones retirar ese trato especial ante la reincidencia, hasta que el presidente De La Espriella ordenó su traslado definitivo.
“En la Patria Milagro ningún preso tendrá privilegios. No voy a permitir que las cárceles se vuelvan centros de operaciones criminales”, fue la orden citada por Soto.
El vocero concluyó que Cómbita no representa un castigo adicional, sino el cumplimiento de la pena sin lujos: “La vida del preso debe ser garantizada por el Estado en cualquier penal, sin convertir a nadie en huésped de lujo. La cárcel no es un escenario de premios por atestiguar. Y Monsalve no es el único. El que crea que la condena viene con privilegios, que se vaya desacostumbrando”.

