HONG KONG INVESTIGA NEGOCIO DE BELLEZA CON CADÁVERES: INYECTABAN PIEL HUMANA A CLIENTES SIN AVISARLES

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Un escándalo estético tiene en alerta a Hong Kong. Las autoridades descubrieron que varios centros de belleza estaban aplicando un inyectable surcoreano hecho con piel de donantes fallecidos, sin registro sanitario y sin decirles a las pacientes de qué estaba hecho realmente

El tratamiento, llamado Elravie Re2O, se vendía como la última novedad para regenerar la piel y borrar arrugas. El paquete de tres sesiones costaba hasta 15.000 dólares de Hong Kong, unos 1.700 euros.

La investigación empezó después de que se detectara que las clínicas lo ofrecían de forma clandestina, sin médicos, sin supervisión y ocultando que su ingrediente principal era colágeno humano proveniente de cadáveres.

En los operativos conjuntos entre Salud y Policía se incautaron cerca de 100 viales de sustancias controladas y decenas de inyectables no autorizados. Una mujer fue capturada en medio de las redadas.

La situación es grave porque el producto, al contener dermis humana, entra en la legislación de trasplantes y de farmacia de Hong Kong. Quien lo venda sin permiso se expone a dos años de prisión.

El riesgo detrás del “rejuvenecedor”

En términos técnicos, Elravie Re2O es una matriz dérmica acelular micronizada, con un 89% de colágeno, elastina y proteínas. Su promesa es funcionar como una estructura en 3D dentro de la piel para que las células del propio paciente se adhieran y reparen el tejido dañado.

Pero los especialistas advierten que el procesamiento no garantiza que se elimine todo el material celular del donante. Eso puede provocar infecciones, transmisión de patógenos y rechazos inmunológicos. Además, la calidad cambia según cada donante, lo que lo hace impredecible.

Según la Agencia EFE, el producto es de la empresa L&C Bio, de Corea del Sur. Se vende legalmente en Corea, Japón y Singapur, y circula de forma irregular en Estados Unidos, donde planea pedir permiso oficial en 2027.

En cambio, no tiene autorización en China, Taiwán ni Reino Unido. El propio regulador surcoreano está evaluando cambiar las reglas porque el uso de tejidos humanos para estética quedó en un vacío legal.