DAVID OSPINA CUELGA LOS GUANTES: EL ARQUERO DE LA SELECCIÓN COLOMBIA SE DESPIDE DEL FÚTBOL PROFESIONAL

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David Ospina anunció su retiro del fútbol profesional con un mensaje cargado de gratitud, en el que hizo un recorrido por su carrera desde sus inicios en una cancha de barrio hasta convertirse en uno de los arqueros más emblemáticos de la Selección Colombia

El guardameta antioqueño explicó que la decisión no fue fácil y que obedeció a una reflexión sobre su estado físico. “No me voy porque quiera. Lo hago porque escucho a mi cuerpo, que me habla”, expresó.

Su despedida quedó resumida en una frase que ya se hizo viral entre los aficionados: “No me doy por vencido, me doy por agradecido”.

El niño que levantó la mano en el barrio

Ospina recordó el momento que, sin saberlo, definió su vida. En una cancha de barrio faltaba un arquero y él levantó la mano para ocupar el puesto.

“Aquel día, en la cancha del barrio, definí cuál sería mi vida, solo que yo todavía no lo sabía”, relató.

En su carta de despedida, el arquero habló del amor por su oficio: el olor de la grama, las tribunas, los gritos de gol y los latidos del corazón bajo los tres palos.

“Desde la soledad del arco se crece distinto. Se ven diferente el partido y la vida. Creo que las cosas más grandes se logran en equipo”, escribió.

Una carrera en Europa y con la Tricolor

Durante su trayectoria, Ospina defendió los colores de Atlético Nacional, Niza de Francia, Arsenal de Inglaterra, Napoli de Italia y Al-Nassr de Arabia Saudita, además de vestir durante años la camiseta de la Selección Colombia, con la que disputó Mundiales y Copas América.

En su mensaje agradeció a los clubes que confiaron en él y a quienes lo acompañaron en el camino: sus compañeros, técnicos y aficionados.

También dedicó palabras especiales a su familia. “Gracias a mi padre Hernán, a mi madre Lucía, a mi hermana Daniela; a Jessi, mi compañera de vida; y a mis hijos, Dulce y Maxi”, señaló.

Ospina cerró su carta con un mensaje de calma y esperanza: “Ha sido un hermoso viaje. El niño que fui sabrá guiarme. Tú, tranquilo. Iré a donde me lleve la sonrisa”.