El Instituto Departamental de Cultura y Turismo (Idecut) lidera un proceso que convoca a comunidades de cuatro provincias para construir una hoja de ruta que preserve esta manifestación cultural
Más que una expresión musical o una representación dancística, el torbellino es una manifestación cultural integral que reúne prácticas sociales, saberes tradicionales y formas de vida propias de las comunidades andinas. En él convergen la música, la danza, los oficios tradicionales, así como también, las dinámicas comunitarias que han sido transmitidas de generación en generación, constituyéndose en un reflejo vivo de la historia y la identidad de Cundinamarca.
El Plan Especial de Salvaguardia (PES) es una herramienta de gestión y protección que permite preservar, fortalecer y garantizar la continuidad de estas manifestaciones culturales en el tiempo. En otras palabras, se trata de una hoja de ruta construida con las comunidades para asegurar que tradiciones como el torbellino no desaparezcan, sino que sigan vivas en las nuevas generaciones.
Como parte de este proceso, el departamento avanza en una fase clave de diagnóstico participativo, en la que se prioriza la escucha activa de los portadores de la tradición. Esta estrategia permitirá reconocer los saberes locales, identificar los principales riesgos y desafíos, y construir colectivamente propuestas que propendan por la protección y salvaguarda desde los territorios.
Entre el 21 de abril y el 15 de mayo, el equipo técnico desarrollará esta fase en cuatro provincias priorizadas: Almeidas, Sabana Centro, Sumapaz y Ubaté, mediante encuentros que tendrán como epicentro los siguientes municipios:
• Sesquilé (provincia de Almeidas): del 21 al 24 de abril
• Tabio (Sabana Centro): del 27 al 30 de abril
• Silvania (Sumapaz): del 4 al 8 de mayo
• Ubaté (provincia de Ubaté): del 12 al 15 de mayo
En estos espacios se realizarán entrevistas a cultores y talleres provinciales que permitirán comprender la realidad actual del torbellino, así como sus fortalezas, oportunidades y necesidades de protección.
Este proceso no solo representa un avance institucional, sino también un ejercicio de reconocimiento cultural que pone en el centro a las comunidades portadoras, reafirmando su papel fundamental en la construcción de identidad y memoria colectiva.
El Idecut invitó a gestores culturales, músicos, bailarines y ciudadanía a participar en estos espacios, que serán determinantes para la construcción del plan.
Fuente: Prensa Gobernación de Cundinamarca
