Según un informe de Semana, las disidencias de las FARC están haciendo ‘pescas milagrosas’ y un promedio de cinco secuestros exprés al día en la vía Panamericana, en el departamento del Cauca
La vía Panamericana se ha convertido en el centro de captación ilegal de dinero de las disidencias con secuestros exprés y robos de camionetas de alta gama.
Transitar por la vía Panamericana después de Santander de Quilichao se ha convertido en un verdadero riesgo. Lo que durante décadas fue el principal corredor que conecta al Valle del Cauca con Cauca y Nariño hoy es, según víctimas y autoridades locales, un escenario de horror cotidiano.
El informe revela que diariamente se presentan entre cinco y seis secuestros exprés en distintos tramos de la carretera, en una modalidad que combina retenes ilegales, robo de camionetas de alta gama y exigencias de dinero en cuestión de horas.
Estas acciones están coordinadas por las disidencias Jaime Martínez, Dagoberto Ramos y Carlos Patiño, estructuras que forman parte del autodenominado Estado Mayor Central, al mando de alias Iván Mordisco. Columnas que operan en zonas rurales estratégicas del norte y centro del Cauca convirtiendo esta importante vía corredor en una fuente de financiación y control territorial.
Varias víctimas que hablaron con Semana describieron como actúan estos grupos: hombres armados, algunos con uniformes camuflados y brazaletes, instalan retenes ilegales en puntos críticos como Cajibío, Pescador y Mondomo. Detienen vehículos, principalmente camionetas de alta gama, obligando a los ocupantes a descender y los trasladan a zonas montañosas cercanas. Allí permanecen entre tres y cuatro horas mientras familiares reciben llamadas en las que se exigen millonarias sumas de dinero para su liberación.
“Nos atravesaron una moto y un carro. Pensé que era un retén del Ejército, pero cuando vi los fusiles y escuché cómo hablaban, supe que no lo era”, relató al mencionado medio, Andrés López, un empresario caleño que fue víctima de un “secuestro exprés” junto a su esposa y su hijo adolescente.
“Nos llevaron por una trocha. Nos dijeron que, si queríamos volver a ver a nuestro hijo, teníamos que pagar ya. Todo fue en cuestión de horas. Uno siente que la vida depende de una transferencia bancaria”.
Otra víctima de las víctimas, una comerciante de Palmira, relató que fue interceptada en el sector de Pescador cuando regresaba de Pasto. “Nos dijeron que esto era ‘colaboración para la causa’. Nos quitaron la camioneta y nos metieron en otra. Yo solo pensaba que no saldríamos vivos”.
Según contó, su familia logró reunir el dinero exigido en menos de cuatro horas. El modus operandi no solo incluye el secuestro exprés. Las camionetas de alta gama son utilizadas por las disidencias para movilizarse en las montañas y evadir operaciones militares. Tras varias semanas, muchas aparecen incineradas o desmanteladas; otras simplemente desaparecen.
Uno de los alcaldes de la zona, que pidió reserva de su nombre por razones de seguridad, aseguró que “la Panamericana se convirtió en una vitrina del poder armado. Aquí no estamos hablando de hechos aislados, sino de una práctica sistemática que ocurre a plena luz del día”. Indica la Revista Semana

