FIBROMIALGIA: QUÉ ES, QUIÉN ESTÁ EN RIESGO Y CÓMO SE DETECTA

Salud y belleza

La fibromialgia es una afección crónica que causa dolor generalizado en el cuerpo, fatiga intensa y otros síntomas que pueden afectar la vida diaria. Aunque no tiene cura, los especialistas coinciden en que un diagnóstico a tiempo y un tratamiento combinado ayudan a aliviar las molestias

La fibromialgia altera la forma en que el cerebro procesa el dolor. Las personas con esta condición pueden sentir dolor ante estímulos que otros no perciben, o tener una reacción mucho más severa al mismo.

La causa exacta se desconoce. Los médicos señalan varios factores que pueden influir:

– Genética: Tener familiares con fibromialgia aumenta el riesgo.

– Cambios en el sistema nervioso: El cerebro parece ser más sensible al dolor.

– Otras enfermedades: Está asociada a lupus, artritis reumatoide, osteoartritis o espondilitis anquilosante.

Cualquier persona puede desarrollarla, pero es más frecuente en:

– Mujeres: Tienen el doble de probabilidades que los hombres.

– Personas de edad mediana: El riesgo aumenta con la edad.

– Personas con antecedentes familiares o con enfermedades que causan dolor crónico.

Los 3 síntomas clave son:

– Dolor crónico y rigidez en todo el cuerpo, descrito como ardor, punzadas o malestar constante.

– Fatiga y cansancio que no mejora con el descanso.

– Problemas para dormir.

Otros síntomas comunes son la “fibroniebla”: dificultad para pensar, recordar y concentrarse. También hay rigidez muscular, hormigueo en brazos y piernas, y alta sensibilidad a la luz, el ruido, los olores y la temperatura.

Además, es frecuente que coexista con ansiedad, depresión, migrañas, síndrome del intestino irritable o dolor en la mandíbula por ATM.

No existe una prueba específica. Por eso el diagnóstico es complejo y se llama “diagnóstico diferencial”: el médico debe descartar otras enfermedades antes de confirmarla.

El proceso incluye:

-Historia clínica detallada sobre síntomas y tiempo de evolución.

– Examen físico para evaluar puntos de dolor y rigidez.

– Radiografías y análisis de sangre para descartar otras afecciones como artritis o problemas tiroideos.

Debido a esto, muchas personas deben consultar a varios profesionales hasta obtener un diagnóstico.

No hay cura, pero el objetivo es controlar los síntomas. Los equipos especializados suelen combinar:

– Medicamentos: Antidepresivos, anticonvulsivos y analgésicos para el dolor y el sueño.

– Cambios de estilo de vida: Dormir bien, ejercicio regular y aprender a manejar el estrés. Los expertos recomiendan empezar el ejercicio de forma gradual y con guía de un fisioterapeuta.

– Terapia conversacional: La terapia cognitivo-conductual ayuda a manejar el dolor, el estrés y los pensamientos negativos. También es útil si hay depresión asociada.

– Terapias complementarias: Meditación de atención plena, biofeedback, yoga, tai chi, masaje terapéutico y acupuntura. Aún se necesitan más estudios para confirmar su efectividad, por lo que siempre deben consultarse con un profesional.

Tener un equipo de salud especializado en fibromialgia es fundamental, porque no todos los profesionales conocen a fondo su manejo.