ANSIEDAD: CUANDO LA PREOCUPACIÓN DEJA DE SER NORMAL Y EMPIEZA A AFECTAR LA VIDA

Salud

Sentir nervios antes de un examen, una entrevista o un problema familiar es parte de la vida. El problema empieza cuando esa angustia no se va, es muy intensa y empieza a interferir con el trabajo, el estudio, el sueño y las relaciones.

Eso es lo que caracteriza a los trastornos de ansiedad: miedos y preocupaciones excesivos y persistentes frente a situaciones cotidianas, que muchas veces se viven como crisis repentinas que llegan a su punto máximo en pocos minutos. Son los conocidos ataques de pánico.

¿Cómo se manifiesta?

Los síntomas más frecuentes son sentirse nervioso, tenso o intranquilo, tener la sensación de que algo malo va a pasar, corazón acelerado, respiración rápida, sudoración, temblor, cansancio, dificultad para concentrarse y para dormir, molestias digestivas y una necesidad constante de evitar lo que genera angustia.

En muchos casos, estos síntomas comienzan en la infancia o en la adolescencia y continúan en la adultez si no se tratan.

No es un solo tipo de ansiedad

Existen varias formas y una persona puede tener más de una:

– Ansiedad generalizada: preocupación constante y difícil de controlar por cosas de todos los días, incluso las más simples. Suele venir acompañada de depresión u otros trastornos.- Ansiedad social: miedo intenso a ser juzgado o quedar en ridículo en situaciones sociales, lo que lleva a evitar encuentros, exposiciones o reuniones.

– Fobias específicas: ansiedad fuerte frente a un objeto o situación puntual, como volar, las alturas o ciertos animales.

– Agorafobia: temor a lugares donde la persona se siente atrapada, indefensa o avergonzada, y por eso los evita.

– Trastorno de pánico: crisis repetidas de terror repentino, con sensación de falta de aire, dolor en el pecho, palpitaciones y miedo a que vuelva a ocurrir.

– Ansiedad por separación: se da en niños con angustia excesiva al separarse de sus padres o cuidadores.

– Mutismo selectivo: niños que no logran hablar en ciertos entornos, como el colegio, aunque sí lo hacen en casa.

También puede aparecer por una enfermedad física, por el consumo o la abstinencia de drogas y alcohol, o como efecto de algunos medicamentos.

¿Qué puede causarla?

No hay una causa única. Los especialistas coinciden en que influyen las experiencias de vida, como eventos traumáticos, la herencia familiar y ciertos rasgos de personalidad.

Además, problemas como enfermedades cardíacas, diabetes, hipertiroidismo, asma, EPOC, dolor crónico o síndrome de colon irritable pueden estar detrás de los síntomas. Por eso, si la ansiedad aparece de repente, sin antecedentes y sin relación con un evento de la vida, es clave descartar una causa médica.

Factores que aumentan el riesgo

Haber sufrido maltrato o trauma en la infancia, vivir un estrés acumulado por muerte de un familiar, problemas económicos o laborales, tener depresión, tener familiares con ansiedad y consumir alcohol o drogas son factores que elevan la probabilidad.

Si no se trata, la ansiedad puede complicarse con depresión, insomnio, problemas digestivos, dolor de cabeza crónico, aislamiento social, dificultades en el trabajo o estudio y, en los casos más graves, ideas suicidas.

¿Cuándo buscar ayuda?

Se recomienda consultar cuando la preocupación interfiere con la vida diaria, es difícil de controlar, viene acompañada de depresión o consumo de sustancias, o se sospecha que está relacionada con un problema de salud.

Pedir ayuda pronto hace que el tratamiento sea más fácil. Hacer actividad física, mantener relaciones afectivas, evitar el alcohol y las drogas, y no dejar pasar el tiempo son medidas que ayudan a reducir el impacto.

En Estados Unidos ya se recomienda hacer tamizaje de ansiedad a niños y adolescentes de 8 a 18 años, porque muchos tienen niveles altos y no siempre lo demuestran.

En Colombia, si alguien tiene pensamientos de hacerse daño, puede llamar gratis a la línea 123 o buscar atención urgente en su EPS. No hay que esperar a que empeore.

Fuente: Clínica Mayo