BOGOTÁ PODRÁ REUTILIZAR EL AGUA DE LA PTAR SALITRE PARA LA INDUSTRIA: ANLA DIO LUZ VERDE POR 8 AÑOS

Bogotá

La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) le autorizó a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) reutilizar el agua tratada de la PTAR Salitre en actividades que no necesitan agua potable

El permiso quedó en firme con la Resolución 002756 del 13 de octubre de 2026 y estará vigente durante ocho años. En total, la EAAB podrá aprovechar hasta 77 litros por segundo.

La idea es que hasta el 30 % de las aguas residuales que genera Bogotá, una vez tratadas en Salitre, dejen de botarse y se usen en procesos industriales. Con eso se busca bajar la presión sobre el agua potable que hoy se gasta en actividades que no la requieren.

¿Para qué se va a usar?

Según el Acueducto, el agua tratada servirá para:

– Fabricar concreto y asfalto

– Lavar calles y hacer limpieza urbana

– Regar parques y jardines

– Enfriar centros de datos

La estrategia hace parte de la apuesta de economía circular de la EAAB: volver a meter al circuito productivo un recurso que antes se veía solo como residuo.

Ya hay varias entidades interesadas, como la Unidad de Mantenimiento Vial, el Jardín Botánico de Bogotá, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), Metro Línea 1 y la empresa Cemex. Sin embargo, todavía no hay acuerdos firmados ni fecha de inicio del suministro.

Falta la infraestructura

Aunque la autorización ya está, el proyecto todavía está en etapa de planeación. La EAAB debe construir la infraestructura y definir cómo va a llevar el agua tratada desde Salitre hasta los usuarios.

La gerente del Acueducto, Natasha Avendaño, aseguró que esta decisión fortalece la seguridad hídrica de Bogotá, sobre todo en épocas de sequía y fenómenos como El Niño.

La ANLA aclaró además la diferencia con el piloto de recirculación que se aprobó en 2025, que no necesitaba modificar la licencia ambiental. Esta concesión definitiva sí exige cumplir nuevas condiciones técnicas y legales establecidas en la Resolución 1256 de 2021.

Por ahora, Bogotá da un paso importante hacia el uso sostenible del agua, pero el reto será pasar del papel a la realidad: faltan fechas, costos y volúmenes concretos para cada usuario.