Las autoridades de salud investigan la muerte de un colombiano de 33 años que falleció el sábado 31 de octubre en Palmira, Valle del Cauca, tras regresar de África. El hombre tenía diagnóstico confirmado de malaria
El caso hace parte del seguimiento a dos ciudadanos que llegaron el 21 de octubre procedentes de la República Democrática del Congo. Ambos fueron diagnosticados con malaria por Plasmodium falciparum.
El segundo paciente, de 50 años, permanece aislado y bajo atención médica en Cali.
Por el antecedente de viaje y los síntomas febriles, el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Salud (INS) activaron los protocolos de vigilancia epidemiológica y ordenaron pruebas para descartar otras enfermedades, incluido el ébola. Hasta ahora, el único diagnóstico confirmado en ambos casos es malaria.
«Se tomaron las muestras correspondientes y se encuentran en curso los análisis de laboratorio», indicaron las entidades. La investigación busca establecer los lugares visitados en África, los posibles escenarios de exposición y la cadena de contactos.
Equipos del INS y autoridades territoriales adelantan trabajo de campo en Cali y Palmira, con recolección de información epidemiológica y seguimiento a contactos. En esa verificación identificaron a otras dos personas que reportaron tener malaria y estar en tratamiento, quienes también están bajo observación.
El Ministerio precisó que el fallecido está bajo investigación para determinar las circunstancias de su muerte y que se mantiene la coordinación con las secretarías de salud y las IPS para la atención, toma de muestras y cumplimiento de protocolos.
Qué es el ébola y cómo se transmite
El ébola es una enfermedad grave causada por virus del género Ebolavirus. Provoca fiebre, debilidad intensa, dolor muscular, dolor de cabeza, vómito y diarrea, y en casos severos puede generar hemorragias, falla orgánica y muerte.
Se transmite por contacto directo con sangre y otros fluidos de personas infectadas con síntomas, o con superficies y objetos contaminados. También por contacto con animales infectados, como murciélagos y primates. No se propaga habitualmente por el aire y no se transmite durante la incubación, que va de 2 a 21 días, sino cuando aparecen síntomas.
El mayor riesgo está en el contacto con personas fallecidas por la enfermedad, por lo que los procedimientos funerarios exigen protocolos especiales de bioseguridad. Existen vacunas y tratamientos para algunas variantes, y la atención temprana es clave para reducir la transmisión y aumentar la supervivencia.
