MURIÓ RAMIRO VALDÉS, UNO DE LOS LÍDERES DE LA REVOLUCIÓN CUBANA Y PRINCIPAL SÍMBOLO DE LA REPRESIÓN EN LA ISLA

Internacional

Ramiro Valdés, allegado a los hermanos Fidel y Raúl Castro y fundador de los servicios de inteligencia cubanos, falleció a los 94 años, anunció el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel

La dictadura cubana confirmó este domingo 21 de junio la muerte de Ramiro Valdés Menéndez, una de las figuras más poderosas y temidas del régimen instaurado por Fidel Castro tras la revolución de 1959. El anuncio fue realizado por el dictador Miguel Díaz-Canel, quien lo despidió con un mensaje cargado de elogios hacia uno de los hombres que durante décadas estuvo asociado al aparato represivo, inteligencia y control político de la isla.

Valdés era uno de los pocos que ostentaban en Cuba el título de Comandante de la Revolución.

Junto con el antiguo líder Raúl Castro, que acaba de cumplir 95 años, fue uno de los últimos supervivientes de la expedición del yate Granma del 2 de diciembre de 1956, punto de partida de la revolución cubana.

Durante la guerrilla contra el dictador Fulgencio Batista, liderada por Fidel Castro (1926-2016), fue el segundo del líder revolucionario argentino Che Guevara.

Miembro del Partido Comunista Cubano (PCC, único) y de su Buró Político, fue ministro del Interior y creó el famoso G2, el servicio de seguridad del Estado (servicios de inteligencia) de la isla.

Con el paso de los años se convirtió en uno de los arquitectos del sistema de represión interna cubano y en uno de los dirigentes más influyentes dentro de la estructura del régimen.

Para amplios sectores de la oposición, tanto dentro como fuera de Cuba, Valdés representó durante décadas el rostro más duro del castrismo. Su nombre quedó vinculado al fortalecimiento de los organismos de inteligencia y a los mecanismos de vigilancia, control y persecución política desplegados por el Estado contra disidentes, activistas y opositores.

Siempre vestido con su uniforme militar en sus apariciones públicas, Valdés dedicó los últimos años de su vida a apoyar a Díaz-Canel, el primer presidente que no es de la familia Castro desde el triunfo de la revolución.