En su primera parada de una gira para reforzar la influencia de Washington en Latinoamérica, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, se reunió este martes en Barranquilla con el presidente Abelardo De la Espriella y anunció el inicio de una “nueva etapa de colaboración sin precedentes” entre ambos países
Rubio aseguró que las relaciones entre Bogotá y Washington tomaron “distancia” por las “malas decisiones” del gobierno anterior de Gustavo Petro, a quien calificó como un fuerte adversario de Donald Trump.
De la Espriella, por su parte, ratificó su intención de que Colombia se consolide “nuevamente como el principal socio de seguridad hemisférica de los Estados Unidos”.
Seguridad y narcotráfico, eje de la agenda
El encuentro estuvo centrado en la lucha contra el narcotráfico. Según el gobierno colombiano, en su primer mes De la Espriella ordenó tres bombardeos contra campamentos guerrilleros como parte de un plan de mano dura contra los grupos armados, con respaldo de Washington.
Rubio afirmó que Colombia tiene altas posibilidades de recuperar la certificación como aliada antidrogas, perdida en 2025 durante el gobierno de Petro. “Hemos visto en el último mes más acciones concretas en contra de estas bandas criminales que lo que tuvimos posiblemente en cuatro años”, dijo.
En esa línea, De la Espriella autorizó operaciones militares conjuntas con EE. UU. y en agosto recibió al jefe del Comando Sur. Colombia también se sumó al Escudo de las Américas, la coalición liderada por Trump para combatir el tráfico de drogas en la región. Rubio informó que Perú también se unió a esa alianza. “Estamos sincronizando esfuerzos para proteger a nuestro hemisferio”, escribió en un artículo publicado en medios de los países que visitará.
El presidente colombiano además solicitó ayuda para modernizar aviones, drones, helicópteros y equipamiento militar, y ofreció su colaboración para desarticular redes del crimen transnacional. “Las amenazas a la seguridad que enfrenta Colombia son las mismas que enfrentamos nosotros en Estados Unidos”, declaró Rubio.
Durante la visita se firmaron acuerdos sobre intercambio de minerales críticos y cooperación en energía nuclear civil.
Rubio llegó a Barranquilla acompañado por su esposa, de raíces colombianas, y fue recibido por De la Espriella en una guarnición militar donde el mandatario ordenó construir una sede presidencial al estilo de la Casa Blanca.
El secretario de Estado dijo haber pedido a Venezuela que actúe para evitar la “impunidad” de los rebeldes que operan a ambos lados de la frontera y se financian con el tráfico de drogas y la minería ilegal.
Otros temas de la visita
El mandatario colombiano agradeció el apoyo de EE. UU. para la reconstrucción tras el terremoto del 10 de agosto, que dejó más de 330 muertos. De la Espriella ha pedido la suspensión de aranceles para facilitar las obras, aunque el tema no fue mencionado el martes.
Organizaciones defensoras de derechos humanos han advertido sobre el riesgo de una espiral de violencia con la población civil atrapada en medio del conflicto.
La gira de Rubio continuará en Ecuador y Perú, gobernados por líderes afines a Trump. En Quito será recibido por el presidente Daniel Noboa, en medio de operativos conjuntos contra embarcaciones presuntamente ligadas a mafias en el Pacífico ecuatoriano, donde en una semana al menos cinco barcos han sido hundidos.
Según Rubio, desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, varios países como Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Honduras han iniciado o confirmado un giro hacia gobiernos conservadores.
“No podemos ir a todos lados, pero esta mini gira reforzará nuestra presencia en el hemisferio”, dijo antes de partir de Miami.
El viaje ocurre tras la captura en enero del mandatario venezolano Nicolás Maduro en un operativo militar de EE. UU. en Caracas, y días después del anuncio de un acuerdo con el gobierno interino de Venezuela que otorgaría a Washington el control de más de 65.000 millones de barriles de reservas petroleras.

