Montería.- El presidente Abelardo de la Espriella cumplió este sábado 3 de octubre su promesa de campaña y donó íntegramente su salario de septiembre, por 41 millones de pesos, durante un acto en el Centro Verde de Montería.
Los recursos se dividirán en dos frentes. El primero beneficiará a 92 bachilleres de la ciudad con los puntajes más altos en las Pruebas Saber 11. Con apoyo de la Alcaldía, los estudiantes viajarán por 15 días a Madrid y Roma, un recorrido que contempla una audiencia privada con el papa León XIV el próximo 16 de diciembre.
Ante los jóvenes, el mandatario les pidió ir más allá del turismo. «No se limiten a la foto, tómense el tiempo de comprender lo que van a ver», les dijo. Sobre el encuentro con el pontífice, aseguró que será un instante que «no se llena con palabras, sino con silencios».
Además, les encargó una misión especial para Roma: pedirle al papa que ore por Colombia, por las víctimas del reciente terremoto, por quienes atraviesan el dolor y también por su gobierno. «Que me dé sabiduría, prudencia y fortaleza para acertar en las decisiones difíciles», señaló.
El segundo destino de la donación fue la Asociación Ámese, que desde hace 20 años acompaña a mujeres con cáncer de mama. El aporte, entregado en pleno mes de sensibilización, busca apoyar tanto a las pacientes como a sus familias.
«La enfermedad trae preguntas, incertidumbre y miedo», reconoció De la Espriella. «Aférrrense a sus familias, tengan confianza en Dios y en sus médicos, y déjense querer», les expresó.
El jefe de Estado resumió el gesto con una frase que publicó en su cuenta de X: el sueldo presidencial «le pertenece a las causas que de verdad transforman vidas».

Esta es la segunda vez que el mandatario entrega su remuneración. El 11 de septiembre había donado 31 millones de pesos, correspondientes a 24 días de agosto, a dos hogares geriátricos de Quimbaya, Quindío.
«El ‘Tigre’ tiene palabra y la cumple siempre», afirmó al reiterar que donará su salario cada mes a una causa social.
Cerró su intervención con dos mensajes: a los estudiantes les pidió no dejar que nadie les robe sus sueños, recordando que él mismo, «un hijo de esta tierra que estudió en Montería», llegó a la Presidencia; y a las pacientes les dijo: «Nunca, nunca jamás pierdan la fe y la esperanza».
