Un juez envió a la cárcel a Juan David Gurrute Luna, señalado de reclutar a dos adolescentes de 14 y 17 años en Huila para llevárselos a una disidencia de las Farc en Cauca
Según la Fiscalía, el hombre los contactó por redes sociales y les prometió plata, lujos y armas para convencerlos de que se fueran con él.
La alerta de la familia de uno de los menores fue clave para salvarlos. El bus en el que iban salió de Pitalito la madrugada del 18 de octubre de 2026 y lo interceptaron en Popayán, donde la Policía encontró a los dos jóvenes junto al presunto reclutador.
No pudo explicar por qué iba con ellos
Cuando lo pararon, Gurrute Luna no pudo justificar ningún parentesco ni vínculo legal que explicara por qué viajaba con los dos adolescentes.
Las víctimas lo señalaron como el que los contactó, les hizo las ofertas y les compró los pasajes.
La Fiscalía dice que se aprovechó de la situación económica de los jóvenes para persuadirlos. Les habría ofrecido hasta $2 millones, además de lujos y armas.
“Atraídos por estas proposiciones, los adolescentes abordaron un bus intermunicipal en Pitalito (Huila), en la madrugada del 18 de octubre, con destino a Cauca. Los familiares de uno de ellos advirtieron que sería entregado a una estructura criminal y alertaron a las autoridades, que hicieron seguimiento al vehículo”, señaló la Fiscalía.
El destino era una zona de influencia del frente Carlos Patiño, de las disidencias de las Farc.
Los menores quedaron protegidos
Tras el operativo, los dos adolescentes quedaron bajo protección del ICBF, que inició el proceso de restablecimiento de sus derechos.
Una fiscal de la Seccional Cauca presentó a Gurrute Luna ante un juez de control de garantías, que legalizó su captura y le imputó el delito de reclutamiento ilícito.
El hombre no aceptó el cargo, pero el juez igual lo mandó a prisión mientras sigue el proceso.
Eso sí, la medida no significa que ya sea culpable. El proceso debe avanzar para probar su participación y ver si hay más personas detrás de la captación de los menores.
El caso volvió a poner el foco en cómo usan las redes sociales para acercarse a menores en situación vulnerable. Esta vez, gracias a la familia y a la rápida reacción de las autoridades, no lograron llegar a Cauca.

