El dolor que baja desde la espalda baja hasta la pierna afecta a miles de personas y suele mejorar en semanas con tratamiento
Un dolor que empieza en la zona lumbar, baja por el glúteo y recorre la parte posterior del muslo y la pantorrilla. Así se describe la ciática, una de las molestias más comunes relacionadas con el nervio más largo del cuerpo: el nervio ciático, que se extiende desde los glúteos hasta cada una de las piernas.
La ciática no es una enfermedad en sí misma. Se refiere al dolor que recorre el trayecto del nervio ciático y que, en la mayoría de los casos, aparece cuando una hernia de disco o un crecimiento óseo excesivo, conocido como espolón óseo, ejerce presión sobre las raíces nerviosas de la columna lumbar.
Esa presión genera inflamación, dolor y, con frecuencia, entumecimiento en la pierna afectada. En casos raros, un tumor también puede comprimir el nervio.
Aunque el dolor puede ser intenso, los casos originados por hernias de disco suelen curarse en pocas semanas o meses con tratamiento. Solo cuando hay ciática grave acompañada de debilidad significativa en las piernas o alteraciones en el control de intestinos o vejiga se podría requerir cirugía.
Síntomas más comunes
El dolor puede aparecer en cualquier punto del trayecto del nervio. Lo habitual es que vaya desde la región lumbar hasta los glúteos y la parte posterior de muslos y pantorrillas, y normalmente afecta solo un lado del cuerpo.
Los síntomas incluyen:
– Dolor que va de leve a agudo, con sensación de escozor, sacudida o descarga eléctrica.
– Empeora al toser, estornudar o al estar sentado por mucho tiempo.
– Entumecimiento, hormigueo o debilidad muscular en la pierna o el pie.
– Es posible que una parte de la pierna duela y otra esté entumecida.
¿Cuándo ir al médico?
La ciática leve suele desaparecer con autocuidado. Sin embargo, los especialistas recomiendan consultar al médico de atención primaria si los síntomas no mejoran, si el dolor dura más de una semana, es muy fuerte o empeora.
Se debe buscar atención médica inmediata si aparece:
1. Entumecimiento repentino o debilidad muscular en una pierna.
2. Dolor después de una lesión violenta, como un accidente de tránsito.
3. Problemas para controlar los intestinos o la vejiga.
Estas señales pueden indicar daño neurológico y requieren valoración urgente.
Factores de riesgo
Algunos hábitos y condiciones aumentan la probabilidad de desarrollar ciática:
– Edad: entre 20 y 50 años hay más hernias de disco. Los espolones óseos son más frecuentes con el envejecimiento.
– Obesidad: el sobrepeso aumenta la carga sobre la columna.
– Trabajo: oficios que implican torcer la espalda, cargar peso o conducir muchas horas.
– Sedentarismo: pasar mucho tiempo sentado sin actividad física.
– Diabetes: puede favorecer daño en los nervios.
Complicaciones
La mayoría de personas se recupera por completo, incluso sin tratamiento. Pero si no se atiende, la presión prolongada sobre el nervio puede dejar como secuela pérdida de sensibilidad, debilidad en la pierna o pérdida del control de esfínteres.
Cómo prevenirla
Aunque no siempre se puede evitar, cuidar la espalda reduce el riesgo y las recaídas. Los profesionales recomiendan:
– Hacer ejercicio regular: fortalecer el abdomen y la zona lumbar ayuda a mantener buena postura y alineación.
– Mejorar la postura al sentarse: usar sillas con buen soporte lumbar, apoyabrazos y base giratoria. Una almohada pequeña en la zona lumbar ayuda a conservar la curvatura natural. Mantener las rodillas a la altura de la cadera.
– Usar bien el cuerpo: al estar mucho tiempo de pie, alternar apoyando un pie en un taburete. Para levantar peso, flexionar las rodillas, mantener el objeto cerca del cuerpo y no girar el tronco. Pedir ayuda con cargas pesadas.
Con cambios simples en la rutina diaria y atención oportuna, la mayoría de casos de ciática tienen buen pronóstico.
Esta nota es de carácter informativo. Ante dolor persistente o síntomas neurológicos, consulte a su profesional de salud.
Fuente: Clínica Mayo
