Un análisis reciente de la revista británica The Economist retrata un panorama preocupante del gobierno de Gustavo Petro. A casi tres años de su llegada al poder, el presidente colombiano enfrenta reformas estancadas, violencia persistente, tensiones institucionales y una propuesta de asamblea constituyente que ha encendido las alarmas
Gustavo Petro, recibió una crítica mordaz desde un medio internacional de prestigio. En su más reciente edición, la revista británica The Economist le dedica un artículo titulado ‘El terrible presidente de Colombia se desespera’, en el que retrata su Gobierno como errático, conflictivo y marcado por el fracaso de sus principales reformas en el Congreso de la República.
Desde su llegada al poder en 2022, Gustavo Petro ha buscado posicionarse como el gran reformador del modelo económico y social colombiano. El primer presidente de izquierda elegido democráticamente en la historia del país prometió transformar profundamente el sistema de salud, las pensiones y las condiciones laborales, así como alcanzar una “paz total” negociada con todos los actores armados del conflicto. Sin embargo, el balance hasta hoy dista mucho de ser favorable. Las tensiones con el Congreso, la incertidumbre jurídica, la inseguridad creciente y un estilo de gobierno errático han dejado al mandatario atrapado entre las promesas y los fracasos.
Los obstáculos han sido múltiples. Aunque su ambiciosa agenda respondía a demandas sociales históricas, la falta de una coalición sólida y su enfrentamiento constante con el Legislativo le han impedido consolidar el respaldo necesario. En este contexto, su último anuncio —la posibilidad de convocar una asamblea constituyente— encendió las alarmas en sectores políticos y sociales que temen un gobierno autoritario.
“El estilo de gobierno pugilístico del señor Petro ha dificultado obtener apoyo en el Congreso, mientras que los tribunales han frenado algunas de sus reformas. Exasperado, el señor Petro ahora coquetea con la idea de cambiar la Constitución”, dice el artículo de The Economist.
La revista critica con dureza su manejo de la reforma a la salud, señalando que, en lugar de ajustar un sistema imperfecto, pero funcional, Petro optó por intentar desmantelarlo y forzar su estatización.
“El año pasado propuso un proyecto de ley que nacionalizaría todas las aseguradoras privadas. Cuando el Congreso archivó esta propuesta, los reguladores intervinieron las dos aseguradoras más grandes”, dice el artículo, que asegura que el proyecto sería rechazado por el Senado.
“Un proyecto de ley de reforma pensional también está en el limbo. Según este, los trabajadores que ganaran hasta 2.3 veces el salario mínimo habrían estado obligados a pagar sus contribuciones al sistema estatal”, dice el medio británico, resaltando que luego “la Corte Constitucional lo devolvió al Congreso después de que legisladores de la oposición dijeran que el Gobierno lo había tramitado a la fuerza en el Congreso sin tiempo suficiente para el debate”.
En contraste, su única victoria significativa fue la aprobación de la reforma laboral. Aunque inicialmente rechazada dos veces por el Senado, fue aprobada después de que el presidente amenazara con convocar una consulta popular. Entre otros puntos, la nueva ley aumenta el pago de horas extra en domingos y festivos al 100 %, obliga a las empresas a asumir más responsabilidades con trabajadores independientes y busca mejorar la seguridad laboral. Para la izquierda, es una reivindicación histórica; sin embargo, The Economist advierte que el aumento de los costos de contratación —estimado en hasta un 15 % por el centro de estudios Fedesarrollo— puede llevar a más informalidad en un país donde el 60 % de los trabajadores ya laboran en el mercado negro.
El medio también agrega que a todo esto se suma la pérdida de margen fiscal. Con un déficit que podría superar el 7 % del PIB este año y una congelación del límite legal de gasto y endeudamiento, Petro estaría quedándose sin herramientas para ejecutar su programa de gobierno.
Petro prometió desmantelar el conflicto armado a través de negociaciones con todos los grupos ilegales, bajo el concepto de “paz total”. No obstante, los hechos recientes parecen esfumar esa esperanza. The Economist menciona el atentado contra el senador Miguel Uribe —crítico del gobierno— ocurrido el 7 de junio en Bogotá, así como masacres perpetradas por grupos armados en Cali y zonas rurales.
Un líder social del Catatumbo citado por la revista resume la decepción: “Hicimos muchos sacrificios para que Petro pudiera ser presidente. Ahora temo que todo haya sido en vano”. Este mismo líder, víctima del desplazamiento forzado en enero, encarna el desencanto de quienes apostaron por el proyecto de Petro como una vía de paz.
Refiriéndose al manejo político, The Economist subraya la inestabilidad dentro del gobierno: más de 50 ministros han pasado por el gabinete en menos de dos años.

