Las autoridades judiciales de Teherán advirtieron que no permitirán que continúe la flexibilización en el cumplimiento del código de vestimenta islámico por parte de las mujeres en la capital iraní
En una reunión para evaluar la aplicación de las normas sobre el hiyab, el presidente del Poder Judicial de la provincia de Teherán, Naser Atabati, afirmó que no se tolerarán lo que describió como conductas contrarias a la moral pública, en referencia a las mujeres que circulan sin velo.
«No pasaremos por alto las conductas inapropiadas, el libertinaje ni los intentos de normalizar determinados comportamientos y eliminar su carácter socialmente reprobable», señaló Atabati, según informó la agencia Mizan, portavoz del sistema judicial.
El encuentro contó con la presencia del fiscal de Teherán, Ali Salehi, el jefe de la Policía de la capital, el general Abás Alí Mohamadian, y representantes de otras entidades estatales.
Atabati aseguró que en algunos lugares públicos la situación ya no se limita al retiro del velo, sino que se presentan lo que calificó como «escenas de desnudez». El funcionario sostuvo que estas prácticas evidencian, a su juicio, una injerencia externa en el ámbito cultural, en alusión a Estados Unidos.
«El Poder Judicial, junto con las fuerzas del orden y otros organismos, tiene la obligación legal de actuar contra cualquier comportamiento destinado a promover la desnudez, el libertinaje y la normalización de relaciones inapropiadas en la sociedad», agregó.
La advertencia se produce días después de que el jefe del Poder Judicial de Irán, Golamhosein Mohseni Eyei, instruyera a la Fiscalía General para que actúe con firmeza frente a las que denominó «anomalías sociales», término usado para referirse a las mujeres que no portan velo o no usan sobretodo para cubrirse.
El pronunciamiento ocurre en un contexto de creciente desobediencia civil, especialmente visible en grandes urbes como Teherán, donde cada vez más mujeres aparecen en público sin cubrirse el cabello y con prendas como camisetas de manga corta o de tirantes.
Este fenómeno tomó fuerza tras la muerte de Mahsa Amini, la joven kurda de 22 años fallecida en 2022 bajo custodia policial, hecho que detonó una ola de protestas con consignas feministas bajo el lema «Mujer, Vida, Libertad», reprimidas por el Estado y que dejaron cientos de fallecidos y miles de detenidos, según reportes de organizaciones de derechos humanos.
A finales de 2024, el Gobierno había señalado que no estaba aplicando las sanciones previstas por no usar el velo, lo que permitió una mayor apertura en la vestimenta femenina, hasta hace poco considerada uno de los pilares inamovibles de la República Islámica establecida en 1979 por el ayatolá Ruholá Jomeiní.
Fuente: EFE
