La EM daña la mielina, la capa que protege los nervios, e interrumpe la comunicación entre el cerebro y el cuerpo. No tiene cura, pero existen tratamientos que ayudan a controlar los síntomas
24 de agosto de 2026. La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad del sistema nervioso central que se produce cuando el sistema inmunitario ataca por error la mielina, la cubierta protectora que recubre las fibras nerviosas. Al dañarse esa «vaina», se interrumpe la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo.
De acuerdo con información de la Clínica Mayo, esa afectación puede causar diversos síntomas que varían según la persona, la ubicación del daño y la gravedad de las lesiones en los nervios.
¿Cuáles son los síntomas más comunes?
Los signos de la esclerosis múltiple no son iguales en todos los pacientes y pueden cambiar con el tiempo. Los más frecuentes son:
– Neurológicos: entumecimiento u hormigueo, debilidad, falta de coordinación y problemas para caminar.
– Visuales: pérdida de la visión parcial o completa en un ojo, dolor al mover los ojos, visión doble y visión borrosa.
– Sensitivos: sensaciones de descargas eléctricas al inclinar el cuello hacia delante, conocidas como signo de Lhermitte.
– Otros: fatiga, mareos y vértigo, habla arrastrada, problemas de memoria y de pensamiento, y alteraciones en la funcionalidad sexual, los intestinos y la vejiga.
Los expertos señalan que los pequeños aumentos en la temperatura corporal pueden empeorar temporalmente los síntomas. Estos episodios se llaman «seudorrecaídas» y no se consideran recaídas reales de la enfermedad.
Ante la presencia de cualquiera de estos signos, los médicos recomiendan consultar con un profesional de salud.
¿Cómo se clasifica la esclerosis múltiple?
A diferencia de otras enfermedades, la EM no se clasifica por etapas sino por tipos, según la progresión de los síntomas y la frecuencia de las recaídas:
1. Esclerosis múltiple con recaídas y remisiones: Es la más común. Las personas presentan episodios con síntomas nuevos que duran días o semanas y luego mejoran. Entre las crisis pueden pasar meses o años sin síntomas.
2. Esclerosis múltiple secundaria progresiva: Entre el 20 % y el 40 % de quienes tienen el tipo con recaídas, desarrollan con el tiempo una progresión constante de los síntomas. Suele aparecer entre 10 y 40 años después del inicio y, por lo general, afecta la movilidad y la capacidad para caminar.
3. Esclerosis múltiple primaria progresiva: Se caracteriza por un inicio gradual y un empeoramiento constante de los síntomas desde el comienzo, sin recaídas ni remisiones claras.
4. Síndrome clínico aislado: Es el primer episodio de una enfermedad que afecta la mielina. Con más pruebas se puede confirmar si evoluciona a esclerosis múltiple u otra afección.
5. Síndrome radiológico aislado: Se detecta en resonancias magnéticas con hallazgos parecidos a la EM en personas que aún no presentan síntomas.
¿Tiene cura?
Actualmente la esclerosis múltiple no tiene cura. Sin embargo, existen tratamientos que ayudan a acelerar la recuperación durante las crisis, modificar el curso de la enfermedad y controlar los síntomas para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Con el paso del tiempo, la enfermedad puede causar daño permanente en las fibras nerviosas. Por eso el diagnóstico temprano y el seguimiento médico son fundamentales.
Fuente: Clínica Mayo
